{"id":8868,"date":"2017-11-27T16:56:40","date_gmt":"2017-11-27T16:56:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.arovite.com\/?p=8868\/"},"modified":"2017-11-28T08:34:30","modified_gmt":"2017-11-28T08:34:30","slug":"el-terrorismo-cerca-de-la-puerta-de-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arovite.com\/eu\/el-terrorismo-cerca-de-la-puerta-de-casa\/","title":{"rendered":"El terrorismo cerca de la puerta de casa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><strong> Gorka Angulo Altube<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante muchos a\u00f1os viv\u00ed en la localidad vizca\u00edna de Santurce, que ahora lo llaman Santurtzi. Yo, como defiendo la libertad de elegir frente a la obligaci\u00f3n de ser, sigo denominando a la localidad marinera como siempre se ha hecho, aqu\u00ed y en su hom\u00f3nima de San Juan de Puerto Rico. La convivencia y el respeto tambi\u00e9n se expresan en los top\u00f3nimos biling\u00fces, nunca en denominaciones \u00fanicas artificiales, recientes, forzadas y a veces tambi\u00e9n horteras, con las que sustituir a otras de siglos de existencia. La casa de mis padres estaba en la c\u00e9ntrica calle Capit\u00e1n Mendiz\u00e1bal, rebautizada recientemente como Itsasalde. En esa calle viv\u00ed varios casos de terrorismo con v\u00edctimas mortales que nunca me dejaron indiferente. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1976 ten\u00eda 8 a\u00f1os. El 9 de julio de ese a\u00f1o, en el \u201cD\u00eda de la sardina\u201d que marcaba el comienzo de las fiestas patronales, baj\u00f3 por nuestra calle una manifestaci\u00f3n pro-amnist\u00eda dispersada en peque\u00f1os grupos tras la aparici\u00f3n de la Guardia Civil. Los que portaban ikurri\u00f1as se apresuraron a esconderlas. Varios manifestantes con una bandera vasca se refugiaron en el bar \u201cSierra\u201d, donde tres supuestos ultraderechistas vestidos de <em>arrantzale<\/em> (pescador) -t\u00edpico en fiestas- les agredieron e intentaron entregarles a guardias civiles de uniforme. Los tres ultras fueron acorralados en la calle por otros manifestantes y al verse rodeados comenzaron a disparar y a correr pistola en mano. Uno de los tiros alcanz\u00f3 a Bego\u00f1a Menchaca Gonzalo, conocida como <em>Normi<\/em> Menchaca. Era una ama de casa de 46 a\u00f1os, casada, con tres hijos, que se retiraba a su domicilio por el cariz que estaban tomando las cosas. Qued\u00f3 tendida en la acera, justo enfrente del portal de nuestra casa. Hubo varios heridos por arma de fuego. La sangre, cubierta con serr\u00edn y algunas flores, todav\u00eda la tengo en mi memoria. Desde entonces, la sangre que ve\u00eda en los atentados siempre me produc\u00eda escalofr\u00edos, me bloqueaba entero. El asesinato de esa mujer fue como el de Arturo Ruiz Garc\u00eda, un alba\u00f1il y estudiante granadino de diecinueve a\u00f1os al que un ultra le dispar\u00f3 en la madrile\u00f1a calle Estrella (cerca de la Gran V\u00eda), en aquellos siete d\u00edas negros de enero de 1977 en los que tembl\u00f3 la Transici\u00f3n. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La familia de Bego\u00f1a batall\u00f3 durante d\u00e9cadas para que fuera reconocida como v\u00edctima del terrorismo. Ten\u00edan raz\u00f3n y se la dieron en los tribunales (muy tarde), porque los asesinos de Bego\u00f1a eran terroristas de manual. Fueron pistoleros de Cristo Rey, nost\u00e1lgicos del franquismo que a la muerte del dictador, mano a mano con ETA, quer\u00edan \u201culsterizar\u201d el Pa\u00eds Vasco y \u201cargentinizar\u201d Espa\u00f1a. La soluci\u00f3n para justificar su existencia y la de los etarras era una intervenci\u00f3n militar como en Irlanda del Norte o un golpe de Estado del Ej\u00e9rcito como en Argentina, petici\u00f3n permanente en su prensa y en algunos funerales de v\u00edctimas de ETA y GRAPO. A <em>Normi<\/em> Menchaca le mat\u00f3 la bala perdida de uno de aquellos chulos armados, incontrolados les llamaban, pero no lo eran tanto por sus buenos contactos con mandos de Polic\u00eda Armada o Guardia Civil, que les hac\u00edan creerse impunes en su misi\u00f3n salv\u00edfica de Espa\u00f1a. En Santurce, los rumores acusaron, sin probar fehacientemente que fuese el autor del disparo, al hijo de un militar retirado, antiguo jefe de la Polic\u00eda Municipal, asesinado por ETA a\u00f1os m\u00e1s tarde, tres d\u00edas despu\u00e9s de aprobarse la Constituci\u00f3n. Meses antes hab\u00edan matado a un polic\u00eda local con carn\u00e9 de Fuerza Nueva al que acusaban de estar a sus \u00f3rdenes. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El entorno de ETA convirti\u00f3 a Bego\u00f1a Menchaca en uno de sus m\u00e1rtires y nunca faltaron ni flores ni placas conmemorativas en el lugar donde cay\u00f3 malherida. Las manifestaciones como la del d\u00eda del asesinato de <em>Normi<\/em> fueron bastante habituales desde entonces hasta comienzo de los a\u00f1os ochenta. Recuerdo estar viendo una desde casa cuando observ\u00e9 a un tipo de paisano disparando a unos manifestantes que hu\u00edan. \u00a1Es con una pistola de verdad!, exclam\u00e9 con inocencia infantil. Y a mi padre le falt\u00f3 tiempo para agarrarme del cuello y meterme para dentro. Ese d\u00eda hab\u00eda ido a buscarnos al colegio, en Portugalete, y volvimos a casa sorteando barricadas. Era una de aquellas jornadas de huelga general en las que todo se parec\u00eda a Belfast en sus peores tiempos y mi abuela siempre hablaba de no s\u00e9 qu\u00e9 de 1936. El crimen de Bego\u00f1a Menchaca lo ten\u00eda tan metido en la duramadre que, el d\u00eda que fue reconocida como v\u00edctima del terrorismo, fui a entrevistar a uno de sus hijos para Cuatro. Fuimos la primera cadena de televisi\u00f3n con la noticia. Como periodista siempre he cre\u00eddo que, ante las v\u00edctimas del terrorismo, no se puede ser equidistante como el juez de silla de un partido de tenis. Algo que desde luego nunca vi ni aprend\u00ed en determinados medios de comunicaci\u00f3n vascos. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con los a\u00f1os, jam\u00e1s escuch\u00e9 a nadie alegrarse del asesinato de aquella mujer. Nunca vi ninguna pintada ni le\u00ed ning\u00fan mensaje que lo justificase. Este crimen nos revela que tuvimos un terrorismo parapolicial o de extrema derecha, sin apoyo social, sin partidos que lo respaldasen p\u00fablicamente, sin manifestaciones de sus hinchas pidiendo m\u00e1s muertes, que solo sirvi\u00f3 para llenar el argumentario de ETA y sus palmeros. El nombre de <em>Normi<\/em> Menchaca nunca desapareci\u00f3 del espacio p\u00fablico, del lugar donde fue asesinada, incluso cuando recientemente se cambi\u00f3 el nombre de la calle hubo quien propuso darle su nombre. Creo que no hubiera sido justo. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, el 3 de septiembre de 1980, ETA asesin\u00f3 a unos veinte metros del lugar donde cay\u00f3 Bego\u00f1a Menchaca a un trabajador portuario cuando se dirig\u00eda a su trabajo como conductor de una carretilla. Era mi\u00e9rcoles, me faltaban unos d\u00edas para comenzar 7\u00ba de EGB. Hacia las ocho de la ma\u00f1ana de aquel d\u00eda un etarra dispar\u00f3 ocho tiros de pistola a corta distancia a Antonio Fern\u00e1ndez Guzm\u00e1n. Malherido, le siguieron disparando hasta que le remataron en el suelo. Otro crimen sin resolver treinta y siete a\u00f1os despu\u00e9s. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ocho meses antes hab\u00edan aparecido en bares y paredes del pueblo unos panfletos an\u00f3nimos que le acusaban de \u201cesquirol y chivato\u201d, el acuse de recibo de un atentado pr\u00f3ximo. Algunos amigos de la v\u00edctima retiraron los pasquines y lograron contactar con sus supuestos autores, a los que aclararon que tales acusaciones eran falsas. Sin embargo, horas despu\u00e9s del crimen, ETA lo reivindicaba mediante una llamada a <em>Egin<\/em>, el bolet\u00edn oficial del terrorismo abertzale, justific\u00e1ndolo en las acusaciones que se hab\u00edan hecho contra la v\u00edctima. Recuerdo aquel cuerpo tapado en la esquina de una acera, en un charco de sangre, detr\u00e1s de un Seat 133 rojo aparcado, con una bolsa perdida que ten\u00eda fruta y un bocadillo. Era la imagen del t\u00edpico crimen de los \u201ca\u00f1os de plomo\u201d: a primera hora de la ma\u00f1ana, el cad\u00e1ver en la acera y tapado con una s\u00e1bana o manta. Mientras tanto el miedo hac\u00eda estragos entre vecinos y curiosos. No hubo muestras p\u00fablicas de indignaci\u00f3n o repulsa, \u00fanicamente silencios, corrillos en voz baja y gente mirando desde las ventanas de los edificios pr\u00f3ximos o desde un semic\u00edrculo contenido por varios polic\u00edas nacionales. Cuando tienes doce a\u00f1os no reparas en ello, pero s\u00ed cuando eres m\u00e1s mayor y la escena se repite. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era la foto fija de una sociedad moralmente enferma, que durante muchos a\u00f1os no fue capaz de salir de un espacio acotado por la complicidad y la cobard\u00eda moral. Antonio Fern\u00e1ndez Guzm\u00e1n era un trabajador nacido en Huelma (Ja\u00e9n), desde donde hab\u00eda emigrado con sus padres en los a\u00f1os sesenta, cuando media Andaluc\u00eda emigraba en trenes de tercera a Barcelona, Madrid, el Gran Bilbao o superaba la frontera de Ir\u00fan buscando una vida mejor. Antonio viv\u00eda en Mamariga, un barrio con demasiados batasunos por metro cuadrado, algunos venidos de fuera como \u00e9l, pero convertidos al abertzalismo radical para sacudirse sus complejos maketos. Echo mucho de menos las aportaciones de la Psiquiatr\u00eda a estos casos tan abundantes en Euskadi. Vivir en un barrio que, en ciertos aspectos, parec\u00eda Renter\u00eda significaba demasiados chivatos alrededor. En aquella acera frente a la casa de mis padres qued\u00f3 el cad\u00e1ver de un hombre asesinado, un humilde obrero que dejaba mujer, un hijo de 8 a\u00f1os, una hija de 5 y el sambenito que le hab\u00eda colgado una pandilla de malnacidos que, ya jubilados, seguir\u00e1n tomando vinos por el barrio de Mamariga sin cargos de conciencia. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La escenograf\u00eda se repiti\u00f3 fatalmente un a\u00f1o m\u00e1s tarde: el 17 de octubre de 1981. Era s\u00e1bado. Por la ma\u00f1ana ten\u00edamos partido de f\u00fatbol en el colegio. No llegu\u00e9 a jugarlo porque me volv\u00ed a casa. Por el camino hacia Portugalete por El Burgo nos encontramos con un cord\u00f3n policial y un grupo de curiosos. Hab\u00edan asesinado a Santiago Gonz\u00e1lez de Paz, un cabo de la Guardia Civil de 30 a\u00f1os, nacido en Canarias, que trabajaba en la aduana del puerto. Le mataron cuando sal\u00eda de casa a la misma hora de todos los d\u00edas para coger su autom\u00f3vil, un Morris Marina, muy llamativo por ser uno de esos coches que llam\u00e1bamos \u201cextranjeros\u201d y por tener matr\u00edcula de Tenerife. Los verdugos conoc\u00edan a la perfecci\u00f3n sus horarios y costumbres. Sab\u00edan que manten\u00eda las rutinas de cada d\u00eda laborable porque cre\u00eda que no le pasar\u00eda nada por su actividad en el puerto. Le dispararon cuando estaba en su veh\u00edculo particular del que sali\u00f3 malherido, dando tumbos, hasta la acera de enfrente donde cay\u00f3 muerto. Cerca de \u00e9l hab\u00eda una pintada de Herri Batasuna. Pas\u00e1bamos por all\u00ed cuando levantaban el cad\u00e1ver. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra vez la misma escena de un a\u00f1o antes, otra vez la misma fotograf\u00eda para mi memoria, esa que solo la veo en blanco y negro, esa de la que solo recuerdo la sangre de la v\u00edctima. La sangre, siempre la sangre. La que me paralizaba y asustaba por momentos. Me pas\u00f3 cuando me toc\u00f3 cubrir para Cuatro los asesinatos de los guardias civiles Ra\u00fal Centeno y Fernando Trapero en la localidad francesa de Capbreton, en 2007 y, tres meses despu\u00e9s, el de Isa\u00edas Carrasco en Mondrag\u00f3n. La sangre qued\u00f3 en el asfalto y a m\u00ed se me encog\u00eda el alma pensando en sus tr\u00e1gicas muertes. Es cuando por muy periodista que seas las emociones te pueden, te ganan. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volviendo al asesinato del guardia Santiago Gonz\u00e1lez de Paz, cinco horas despu\u00e9s de pasar por el lugar del crimen vi el final de su funeral en el exterior de la Iglesia de San Jorge. \u00a1El mismo d\u00eda! Las liturgias de siempre, los gritos de rigor, las autoridades de siempre. La prensa dijo al d\u00eda siguiente que estaba casado, con dos hijos, uno de 5 a\u00f1os y otro de 11 meses. Recuerdo la imagen del hijo mayor. Le llevaba de la mano un hombre que bien pod\u00eda ser compa\u00f1ero del guardia asesinado. Se metieron en el asiento del copiloto de un coche que iba detr\u00e1s del furg\u00f3n mortuorio. Hay una imagen que todav\u00eda tengo presente: la cara de ese cr\u00edo. Aquel ni\u00f1o asustado al que acariciaba como consuelo un compa\u00f1ero de su padre se llamaba David. Muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde me enter\u00e9 de que falleci\u00f3 tres a\u00f1os despu\u00e9s al ahogarse en un pozo. Su hermano lleg\u00f3 a ingresar en la academia de la Guardia Civil, pero no lleg\u00f3 a vestir el uniforme de la Benem\u00e9rita. Su madre consigui\u00f3 rehacer su vida lejos del Pa\u00eds Vasco. Hay otra madre y esposa que no pudo hacer lo mismo once meses despu\u00e9s. Me viene a la memoria el caso de Mar\u00eda Dolores Berisa Mart\u00ednez. A sus 47 a\u00f1os se hab\u00eda quedado viuda con 4 hijos. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 5 de junio de 1982, un comando de ETA hab\u00eda asesinado a su marido, un industrial vinatero, no se sabe muy bien si por ser de derechas o por no pagar el llamado \u201cimpuesto revolucionario\u201d. Su verdugo, Jos\u00e9 Antonio Fern\u00e1ndez, alias Maguila, estuvo 22 a\u00f1os en la c\u00e1rcel por ese crimen. Cuando le detuvieron nos impresion\u00f3 a varios amigos y a m\u00ed, porque sol\u00edamos coincidir con \u00e9l jugando al futbito en el patio de un colegio p\u00fablico de Mamariga. En 2014, le present\u00f3 en un programa de la televisi\u00f3n p\u00fablica vasca una periodista de Santurce, del barrio de Mamariga, que tuvo la falta de tacto con sus v\u00edctimas (siendo generoso con ella) de presentar al tal <em>Maguila<\/em> como un hombre que estuvo en la c\u00e1rcel \u201cpor la muerte de un comerciante en los a\u00f1os 80\u201d. La muerte del comerciante como si hubiera sido en accidente de tr\u00e1fico y en los a\u00f1os 80 como si fuera en el Pleistoceno. El tipo, sin un \u00e1tomo de arrepentimiento, solt\u00f3 el cl\u00e1sico discurso \u201cpostarmado\u201d que utilizan los etarras y sus predicadores para blanquear y justificar su pasado. La conductora del programa no le record\u00f3 en ning\u00fan momento que la viuda del comerciante, no pudiendo soportar el asesinato de su marido, tres meses despu\u00e9s del crimen subi\u00f3 hasta el sexto piso del edificio en el que viv\u00edan en el primero y se lanz\u00f3 al vaci\u00f3 en un patio interior. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Viv\u00edan en la misma calle que nosotros, dos portales m\u00e1s abajo. Mi madre cont\u00f3 en casa la terrible noticia y nos quedamos helados. Igual que cuando nos enteramos al d\u00eda siguiente del asesinato de Jos\u00e9 Luis Barrios Capetillo, en 1988, un hostelero que ten\u00eda en nuestra calle un restaurante, el \u201cSan Jorge\u201d, al que sol\u00eda ir a menudo con mi familia. Su padre hab\u00eda sido concejal del PSE y sol\u00eda venir a San Mam\u00e9s con mi padre y conmigo. La trama civil de ETA se hab\u00eda ocupado de esparcir mentiras y miserias sobre la familia Barrios Capetillo asoci\u00e1ndoles con el narcotr\u00e1fico. La misma mentira con punto de partida entre la gentuza de HB que en 1991 volvi\u00f3 a las calles de Santurce con varios comerciantes conocidos. Los chivatos proetarras les odiaban porque eran socialistas. No hab\u00eda otra explicaci\u00f3n a tanta calumnia-basura. Hace pocos d\u00edas le\u00ed una entrevista-testimonio a Nerea Barrios, hija del hostelero asesinado, cuyo titular lo resum\u00eda todo: \u201cHe estado 25 a\u00f1os callada; ahora quiero limpiar la memoria de mi padre\u201d. 25 a\u00f1os de obligado silencio y de mentiras en ese ambiente espeso, tan propio de una sociedad que durante mucho tiempo se pareci\u00f3 al Berl\u00edn y al Chicago de los a\u00f1os 30 del siglo pasado, con los nazis y la mafia controlando todo. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La calle en la que vi todo esto era la principal arteria comercial y social de Santurce. Una zona con un nivel relativamente acomodado, si comparamos con otros barrios de la localidad portuaria m\u00e1s modestos, en los que predominaban los acentos de diferentes partes de Espa\u00f1a. Una v\u00eda que se fue poblando durante la segunda mitad de los a\u00f1os sesenta con <em>baby boomers<\/em> que somos la \u201cgeneraci\u00f3n de la Democracia\u201d en Espa\u00f1a. La gran mayor\u00eda de nosotros educados en colegios privados frente a la inmensa mayor\u00eda de otros barrios que acud\u00edan a centros escolares p\u00fablicos. Si analizamos los resultados electorales registrados durante d\u00e9cadas en Santurce, los vecinos de la calle Capit\u00e1n Mendiz\u00e1bal votaban mayoritariamente por opciones de centro derecha. Ah\u00ed estaba el principal granero electoral de la derecha nacionalista o espa\u00f1olista. De esto se deduce que el ambiente y los valores dominantes, posibilitaban un claro rechazo al terrorismo. Pero no fue as\u00ed. Fue una met\u00e1fora, un reflejo o una s\u00edntesis de los que ha sido la sociedad vasca frente al terrorismo nacionalista: un nivel de bienestar social y econ\u00f3mico alto que contrastaba con un nivel \u00e9tico y moral bordeando la indigencia. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros muchos de mi generaci\u00f3n en la misma calle tuvieron como yo el terrorismo en la puerta de casa, pero o no les import\u00f3, no les conmovi\u00f3, no les indign\u00f3 o les pareci\u00f3 que las v\u00edctimas de ETA estaban bien muertas. Cuando una sociedad, una generaci\u00f3n, ha tenido el terrorismo en la puerta de casa y esto solo ha concienciado y movilizado a una \u00ednfima parte de sus integrantes, solo se puede pensar que el miedo y la cobard\u00eda moral han hecho m\u00e1s da\u00f1o que los propios terroristas. Si siendo m\u00e1s j\u00f3venes fallaron la \u00c9tica y la Moral, que siendo m\u00e1s mayores no falle la Memoria. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #999999;\"><em>Gorka Angulo Altube es periodista y trabaja como responsable de comunicaci\u00f3n en el Centro para la Memoria de las V\u00edctimas del Terrorismo.<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gorka Angulo Altube Durante muchos a\u00f1os viv\u00ed en la localidad vizca\u00edna de Santurce, que ahora lo llaman Santurtzi. 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