{"id":8846,"date":"2017-11-13T19:47:03","date_gmt":"2017-11-13T19:47:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.arovite.com\/?p=8846\/"},"modified":"2019-01-29T21:04:36","modified_gmt":"2019-01-29T21:04:36","slug":"dos-instantes-de-silencio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arovite.com\/eu\/dos-instantes-de-silencio\/","title":{"rendered":"Dos instantes de silencio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><strong>Fernando Molina<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda que conoc\u00ed a Miguel \u00c1ngel Blanco, el d\u00eda que supe que una persona con ese nombre exist\u00eda, yo llevaba veintis\u00e9is a\u00f1os conociendo a ETA. Tengo en la memoria los s\u00e1bados sin autob\u00fas para volver de casa de la abuela, con mi madre y mis hermanos de la mano, evitando los lugares donde habr\u00eda altercados. Recuerdo los autobuses calcinados en mi barrio sin que nadie buscara evitarlo (ni perseguirlo) pese a que todo el mundo sab\u00eda el d\u00eda que tocaba autob\u00fas quemado e incluso las l\u00edneas que se ver\u00edan agraciadas con esa loter\u00eda. Nunca puedo olvidar, cuando paso a su lado, el garaje donde mataron a dos polic\u00edas y una mujer embarazada, o la lonja de la antigua comisar\u00eda en donde volaron la cabeza de un polic\u00eda nacional. Cuando abandon\u00e9 la adolescencia ya sent\u00eda hast\u00edo ante la impunidad con que se ejerc\u00eda esta violencia. Hab\u00eda frases que me resultaban hirientes: \u201cpor alguna raz\u00f3n lo habr\u00e1n matado\u201d, \u201cera buena persona, pero se meti\u00f3 en pol\u00edtica\u201d, \u201ces una pena que se mate, pero este pueblo ha sufrido mucho\u201d, etc. En la universidad decid\u00ed adoptar una protesta activa, particip\u00e9 en concentraciones de Gesto por la Paz de mi barrio y cuando lleg\u00f3 la iniciativa del lazo azul me sum\u00e9 a ella y sostuve la mirada de quienes me la dirig\u00edan con odio. Todo era fruto del cansancio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalizada la carrera el hast\u00edo creci\u00f3. Cuando asesinaron a Francisco Tom\u00e1s y Valiente acab\u00e9 viajando a Madrid para acompa\u00f1ar su f\u00e9retro. Cuando vi por televisi\u00f3n a Jos\u00e9 Antonio Ortega Lara reci\u00e9n liberado mi mente me llev\u00f3 a los prisioneros bosnios de la guerra de Yugoslavia. Con esa percepci\u00f3n de las cosas me encontraba el d\u00eda de julio en que surgi\u00f3 la noticia del secuestro de Miguel \u00c1ngel. Este tuvo lugar en la v\u00edspera de coger un autob\u00fas a un campo de trabajo de una ONG con la que colaboraba. Antes de coger ese bus pude asistir a la manifestaci\u00f3n de protesta de Bilbao. En mitad del viaje me enter\u00e9 de que Miguel \u00c1ngel hab\u00eda sido encontrado agonizante. Hice el viaje escuchando las radios port\u00e1tiles de los viajeros, inmerso en una terrible congoja. Esa noche no pude parar de llorar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ma\u00f1ana del domingo decid\u00ed marcharme del campo de trabajo, cog\u00ed un bus que me dej\u00f3 en Bilbao justo cuando la manifestaci\u00f3n en repulsa por el asesinato pasaba por la Gran V\u00eda. Dos manifestaciones en dos d\u00edas. Una diferencia esencial: la del s\u00e1bado hab\u00eda sido silenciosa y ordenada, inspirada en el patr\u00f3n de Gesto por la Paz. La del domingo fue ruidosa y confusa, especialmente en los laterales. Una parte de los manifestantes nos concentramos ante la sede de HB. Grit\u00e9 con los dem\u00e1s, se\u00f1al\u00e1ndoles como responsables. Cuando sub\u00ed a mi barrio me sum\u00e9 a la concentraci\u00f3n local de Gesto. Se celebr\u00f3 en silencio y fue mucho m\u00e1s amplia que de costumbre. Al terminar, la gente empez\u00f3 a protestar. Una muchacha de Gesto se puso a llorar y a decir que ese no era el camino. Una movilizaci\u00f3n improvisada surgi\u00f3 de esa concentraci\u00f3n y nos llev\u00f3 por algunas calles del barrio. Se gritaron los nombres de batasunos del barrio como culpables y varios vecinos entraron en el portal en que viv\u00eda uno de ellos, antiguo sacerdote, aporreando su puerta. Su compa\u00f1era sali\u00f3 pidiendo que no les hicieran da\u00f1o. Los batasunos hab\u00edan desaparecido de unas calles que hab\u00edan controlado hasta entonces a su antojo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda despu\u00e9s, lunes, se decret\u00f3 un cierre de comercios en repulsa por el asesinato. Baj\u00e9 con mi hermana a la calle y al pasar por la herriko contempl\u00e9 que era el \u00fanico comercio que permanec\u00eda abierto, con personas dentro contemplando desafiantes las calles semivac\u00edas y los comercios cerrados. No recuerdo exactamente c\u00f3mo fue. Creo recordar que hab\u00eda alguien quieto. Enfrente de ellos. Mir\u00e1ndoles en silencio, separado por una calzada vac\u00eda de coches. Estaba solo. Y nosotros, mi hermana y yo, nos sumamos. Tres personas enfrente de la herriko. Poco a poco otras se nos unieron. Fue un instante de silencio ante la herriko, de la que sali\u00f3 uno de los \u201cesquadristas\u201d locales, nos mir\u00f3 con cara de odio y nos amenaz\u00f3, se\u00f1alando especialmente a una de las personas. No recuerdo que nadie respondiera. Sin embargo, al poco alguien sac\u00f3 del piso superior una c\u00e1mara y se puso a grabarnos. Empezamos a gritarle. Para entonces ya \u00e9ramos una peque\u00f1a masa y arropados por esta condici\u00f3n, como la noche pasada, abandonamos el repertorio de Gesto. En unos minutos \u00e9ramos muchas m\u00e1s personas que las que se refugiaban dentro de la herriko, y digo refugiaban porque su reuni\u00f3n pas\u00f3 de ser desaf\u00edo a ser refugio. Para entonces ya no call\u00e1bamos. Cruzamos la calzada y la cortamos. Lo que estaba pasando era lo nunca visto. La sede central del \u201cesquadrismo\u201d del barrio rodeada por vecinos indignados. La Ertzaintza se coloc\u00f3 con material antidisturbios. Est\u00e1bamos ya a la entrada del local y el \u00e1nimo era entrar. Uno de los gritos m\u00e1s insistentes era \u201cesa ikurri\u00f1a no la merec\u00e9is\u201d. Alud\u00eda a la bandera que colgaba de la terraza del piso desde el que se nos hab\u00eda grabado. Un muchacho se subi\u00f3 a un \u00e1rbol y la arranc\u00f3 entre aplausos. Alguien empez\u00f3 a romper los cristales del local. Un ertzaina de paisano intent\u00f3 impedirlo y fue confundido con un batasuno y golpeado, y tuvo que ser rescatado por sus compa\u00f1eros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La puerta del local estaba cerrada y dentro la gente que hab\u00eda all\u00ed nos miraba con cara alucinada. Los polic\u00edas decidieron evitar el asalto cerrando ellos mismos la persiana de la herriko que, por primera vez, rindi\u00f3 respeto a un asesinado por ETA. Todos estallamos en aplausos, en risas y mofas ante unos \u201cesquadristas\u201d que se refugiaban detr\u00e1s de aquellos a los que llamaban \u201ccipayos\u201d. Todos empezamos a gritar una consigna: \u201ca las 5 en la herriko\u201d. La idea, completamente improvisada, gritada mirando a las ventanas desde las que los vecinos nos aplaud\u00edan, era marchar en manifestaci\u00f3n a la zona de fiestas del barrio, controlada por el \u201cesquadrismo\u201d. La zona de \u201ctxosnas\u201d hab\u00eda permanecido abierta la noche anterior pese a las demandas vecinales de que se cerrara como acto de luto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando abandon\u00e9 la zona mi sentimiento era de euforia, rodeado de personas tan indignadas como yo, ve\u00eda el terror en quienes lo hab\u00edan ejercido siempre. A las cinco estaba en la herriko. Al mediod\u00eda hab\u00eda llamado a un buen amigo para que se acercara en coche. \u201cNo te lo puedes perder, va a ser \u00e9pico\u201d. Y lo fue. A las cinco, en la herriko, est\u00e1bamos una muchedumbre nunca vista en el barrio. Cientos de personas, gritando y cantando ruidosamente. All\u00e1, a lo lejos, en la estrecha calle que conduc\u00eda al recinto ferial, estaban \u201cellos\u201d. Los \u201cborrokas\u201d. Los batasunos. Y eran menos. Siempre hab\u00edan sido m\u00e1s. Apoyados en ser una minor\u00eda organizada frente a una mayor\u00eda desorganizada hab\u00edan gritado, insultado y apaleado a su antojo. Ahora, por primera vez, eran muchos menos. Adem\u00e1s, les hab\u00edamos arrebatado su repertorio caracter\u00edstico de acci\u00f3n. A sus gritos respond\u00edamos con los nuestros, a sus insultos, con los nuestros. A su odio, con el nuestro. Su comunidad de violencia se hab\u00eda encontrado con otra espont\u00e1nea que, por primera vez, les plantaba cara. Desde nosotros todo eran gritos y lemas, incluidas canciones sarc\u00e1sticas que les retrataban como unos cobardes, igual que a ETA. El repertorio de Gesto por la Paz hab\u00eda desaparecido. Pero su apartamiento no nos hab\u00eda dejado sin repertorio de acci\u00f3n, dispon\u00edamos de uno mucho m\u00e1s potente: el del f\u00fatbol. Nuestra concentraci\u00f3n funcion\u00f3 igual que una masa de gente yendo a ver un partido o celebrando un gol. Los mismos c\u00e1nticos, el mismo tono celebratorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Avanzamos poco a poco, separados de la contramanifestaci\u00f3n por agentes antidisturbios, sabedores de que no podr\u00edan controlar nada cuando la masa decidiese actuar. Pero las masas no act\u00faan si no hay individuos que las agitan desde fuera o desde dentro. Fuera no hab\u00eda nadie, no hab\u00eda l\u00edder. Dentro hab\u00eda indignaci\u00f3n y el peso de esta decantaba a los m\u00e1s movilizadores. Yo gritaba m\u00e1s que nadie. Me re\u00eda con las ocurrencias de la gente m\u00e1s que nadie. Empujaba a los de las primeras filas para avanzar m\u00e1s que nadie. La Ertzaintza nos amenaz\u00f3 con cargar. Pero la gente se re\u00eda. A m\u00ed me daba igual porque no ten\u00eda voluntad, se la hab\u00eda cedido a quienes me rodeaban, como ellos me hab\u00edan cedido la suya. Me hab\u00eda \u201checho masa\u201d, en la forma en que El\u00edas Canetti lo cuenta. Desde mi masa llov\u00edan frutas y piedras y todo lo que encontr\u00e1bamos dirigido a los de la masa contraria, que respond\u00edan a duras penas, con creciente falta de convicci\u00f3n a medida que nuestra masa no paraba de crecer y la lluvia de objetos se intensificaba. Y as\u00ed, desoyendo a la polic\u00eda, comenzamos a avanzar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para entonces ya hab\u00eda tenido lugar la \u201cdescarga\u201d. Seg\u00fan Canetti es el momento en que todos los miembros de una masa se despojan de sus diferencias y se sienten iguales. Ya no eres un individuo, eres un grito. Ya no eres antes, cuando eres persona, ni despu\u00e9s, cuando vuelves a serlo. Eres ese momento. Eres masa. Est\u00e1s disuelto en ella, sinti\u00e9ndote que te llevan y, a la par, que t\u00fa la llevas. Yo me ve\u00eda empujado desde atr\u00e1s mientras delante ten\u00eda unos polic\u00edas con material antidisturbios que gritaban. Pero no me gritaban a m\u00ed. Si hubiera estado solo habr\u00eda parado. Pero no estaba solo. Se dirig\u00edan a una masa de la que formaba parte. As\u00ed que yo, a la vez que me ve\u00eda empujado, empujaba. Y a veces empujaba sin ser empujado, simplemente por el placer de contemplar c\u00f3mo yo, tan peque\u00f1o, pod\u00eda mover algo tan grande, cientos de personas que se mov\u00edan porque yo empujaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llega un momento en que los que est\u00e1n frente a m\u00ed, a lo lejos, comienzan a quedar cerca a medida que han llegado al recinto ferial y ya no pueden retroceder m\u00e1s de forma ordenada. Y nosotros seguimos avanzando. Y los polic\u00edas siguen amenaz\u00e1ndonos. Y yo sigo empujando. Y cada vez los veo m\u00e1s cerca. Ya veo sus caras. Son las caras de quienes amenazaban a los compa\u00f1eros de Gesto en el instituto. Las de quienes se contramanifestaban frente a ellos en la calle y les insultaban, escup\u00edan o pegaban rodillazos. Las de quienes se concentraban a favor de sus presos y gritaban \u201cGora ETA\u201d en el barrio. Y esas caras, por primera vez, expresan desaliento. Porque nosotros no paramos de gritar. Y porque el repertorio de gritos, de canciones, de lemas, de insultos, va alimentando una determinaci\u00f3n que todos vamos asumiendo al grit\u00e1rnosla unos a otros: \u201ca por ellos\u201d. Ese es el grito que comienza a ahogar los dem\u00e1s. El que yo hago cuando estoy empujando a los de delante y el que hacen los de atr\u00e1s cuando me empujan a m\u00ed. El que ahoga el de los polic\u00edas. \u201cA por ellos\u201d. Cada vez m\u00e1s fuerte: \u201c\u00a1A por ellos, <em>hijos de puta<\/em>!\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y entonces la masa culmina su descarga. Mi disoluci\u00f3n es completa. Solo soy ahora. Solo soy gritos, solo soy insultos, solo soy un empujar, un re\u00edr nervioso. Solo soy rabia, solo soy los latidos de mi coraz\u00f3n que van a cien por hora, solo soy calor en la cara. Y ahora, veinte a\u00f1os despu\u00e9s, lo que recuerdo es pura met\u00e1fora. Recuerdo un nuevo instante de silencio (silencio \u00edntimo, no ambiental, porque lo que rodea ese silencio es una confusi\u00f3n de gritos, insultos, objetos volando y carreras). Me doy cuenta, en un estado de alucinaci\u00f3n total, que ya no puedo empujar m\u00e1s porque los que empujo ya no est\u00e1n, han empezado a correr hacia los que tenemos enfrente. Y los que me empujaban tambi\u00e9n corren y me adelantan. Y yo, rodeado por personas que corren, veo que los polic\u00edas se han apartado mientras todo el mundo ha empezado a correr. Y tambi\u00e9n me pongo a correr, con la mirada fija en un horizonte borroso en el que los que ten\u00eda enfrente comienzan a desaparecer porque est\u00e1n huyendo a la carrera. Solo los primeros de mi masa consiguen alcanzar a los \u00faltimos de la suya. Solo esos pocos consiguen zancadillear y golpear a esos desgraciados. La desbandada de la <em>borrokada<\/em> es total, la cuesta que baja de la zona ferial se llena de batasunos rajados que corren y se tropiezan como en los San Fermines. Y yo me encuentro que hago lo que todos est\u00e1n haciendo: atacar el recinto ferial. Hasta que veo a gente corriendo a mi lado y vuelvo a ponerme a correr con ellos sin saber a d\u00f3nde y al intentar subir una barandilla me encuentro un polic\u00eda que me apunta con su escopeta y me grita que me pare. Y yo le alargo los brazos en se\u00f1al de rendici\u00f3n, paro, respiro y contemplo. Las fotos de los presos, destrozadas. Las txosnas, desmanteladas. Las colgaduras, tiradas. La gente, dispersa. Unos han salido cuesta abajo a perseguir a la borrokada en espantada. Otros se han dedicado a romper lo que ve\u00edan. Otros se han puesto a ense\u00f1ar trofeos tomados del recinto ferial. Vuelvo a notar que soy yo. Me he reintegrado en mi cuerpo. Me siento desorientado. Mi rabia ha desaparecido. Como cuenta Canetti, con igual rapidez que se constituye, la masa se desintegra. Estoy muy cansado. El polic\u00eda ha desaparecido nada m\u00e1s gritarme, intentando contener a otros. Busco a mi amigo y me retiro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi recuerdo de las jornadas de Ermua es que en mi barrio hubo una masa y que yo form\u00e9 parte de ella. Y que aquellos que siempre hab\u00edan ejercido la violencia, aquel d\u00eda se cagaron. Cuando recuerdo aquellas jornadas me acuerdo de sus caras y sonr\u00edo. Y me acuerdo de Miguel \u00c1ngel, a quien nunca conoc\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #999999;\"><em>Fernando Molina es investigador y profesor en la Universidad del Pa\u00eds Vasco.<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fernando Molina El d\u00eda que conoc\u00ed a Miguel \u00c1ngel Blanco, el d\u00eda que supe que una persona con ese nombre exist\u00eda, yo llevaba veintis\u00e9is a\u00f1os conociendo a ETA. 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