{"id":7791,"date":"2017-02-13T20:30:28","date_gmt":"2017-02-13T20:30:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.arovite.com\/eu\/?p=7791"},"modified":"2017-02-14T12:42:03","modified_gmt":"2017-02-14T12:42:03","slug":"van-a-matar-a-mi-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arovite.com\/eu\/van-a-matar-a-mi-padre\/","title":{"rendered":"\u201cVan a matar a mi padre\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><strong>Jos\u00e9 Antonio P\u00e9rez P\u00e9rez<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cVan a matar a mi padre\u201d. En todos estos a\u00f1os no he podido olvidar aquella frase. Mi compa\u00f1era de clase la repet\u00eda ensimismada una y otra vez, mientras lloraba sin consuelo, acurrucada en un pasillo del instituto. Un d\u00eda antes hab\u00eda aparecido en una cuneta, entre Zar\u00e1tamo y Arcocha, el cuerpo desmadejado, sin vida, de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ryan, asesinado por ETA militar de un disparo en la cabeza. Aquel secuestro y su tr\u00e1gico final cambiaron muchas cosas. Demostraron que, desgraciadamente, la violencia s\u00ed serv\u00eda para algo. Pod\u00eda extender el terror y paralizar una obra tan importante y cuestionada como la central nuclear de Lem\u00f3niz, o crear un desgarro interior entre quienes est\u00e1bamos en contra de aquel proyecto y rechaz\u00e1bamos a ETA. La organizaci\u00f3n terrorista y un sector del movimiento antinuclear, alegre y combativo, entendieron que la vida de un hombre era el precio que hab\u00eda que pagar para convencer a Iberduero de la impopularidad de aquel proyecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Ryan fue secuestrado el 29 de enero de 1981. A\u00fan me sobrecojo al ver su imagen en aquella fotograf\u00eda que mand\u00f3 la organizaci\u00f3n terrorista para demostrar que la vida del ingeniero jefe de la central estaba en sus manos. Ryan aparece de nuevo entre las m\u00edas cuando escribo estas l\u00edneas, con el rostro desencajado, despeinado, sin afeitar y lleva la muerte escrita en los ojos. A su derecha la silueta siniestra del ca\u00f1\u00f3n de una metralleta lo anuncia a gritos. Van a matarle. La fotograf\u00eda se ha convertido en un icono terrible de los a\u00f1os de plomo, y Lem\u00f3niz, como dice mi compa\u00f1ero, el historiador Ra\u00fal L\u00f3pez Romo, en una met\u00e1fora de la Transici\u00f3n en el Pa\u00eds Vasco. Recuerdo tambi\u00e9n la imagen desesperada de su esposa y sus hijos peque\u00f1os pidiendo a la banda terrorista que no cumpliera su amenaza. Ryan solo era para ETA un \u201cyanki imperialista al servicio de la oligarqu\u00eda espa\u00f1ola\u201d. No hubo piedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquel tiempo yo estudiaba en el Instituto de Erandio, uno de los m\u00e1s conflictivos de la provincia. El ambiente estaba tan politizado y marcado por la violencia que uno apenas pod\u00eda evadirse de todo lo que ocurr\u00eda a su alrededor. Los asesinatos, las huelgas, las manifestaciones y las amenazas de bomba formaban parte de nuestro d\u00eda a d\u00eda, como las clases de literatura o la hora del recreo. Pero con quince o diecis\u00e9is a\u00f1os todo aquello pod\u00eda ser muy excitante. Hasta divertido. Los viernes por la tarde, manifestaci\u00f3n en el Casco Viejo de Bilbao. Palos, botes de humo y carreras. Si la escaramuza con las \u201cfuerzas de ocupaci\u00f3n\u201d hab\u00eda sido exitosa se celebraba con unos zuritos en Barrencalle. Los lunes varios compa\u00f1eros contaban sus haza\u00f1as y nos mostraban las pelotas de goma recogidas como trofeo tras la refriega.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo peor era lo que ocurr\u00eda en las aulas. Aquello era el reflejo de una sociedad que se mov\u00eda entre el matonismo, el miedo y la indiferencia. Nuestro profesor de ciencias divid\u00eda la clase en grupos donde reun\u00eda a media docena de alumnos y nos pon\u00eda nombres para realizar trabajos de pr\u00e1cticas: \u201cVosotros ser\u00e9is el comando Bizkaia y vosotros, el comando Gipuzkoa. Vosotros, los del fondo, el comando Madrid\u201d. Aquello eran palabras mayores, un verdadero honor, porque tres meses despu\u00e9s del asesinato de Ryan, la sucursal del terror en la capital de Espa\u00f1a hab\u00eda cometido un atentado espectacular contra el general Valenzuela, acabando con la vida de tres seres humanos. La banalizaci\u00f3n del mal en estado puro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cr\u00edticos call\u00e1bamos. Podr\u00edamos haber acudido al director para protestar por aquella infamia. Lo malo es que era una de las caras m\u00e1s conocidas del movimiento antinuclear de entonces y un destacado miembro de Herri Batasuna. Mejor no meterse en problemas. As\u00ed que solo pod\u00edamos comentar lo que sent\u00edamos con los m\u00e1s allegados. Nos pregunt\u00e1bamos entre cuchicheos si todo aquello era normal, si esa caricatura grotesca pod\u00eda encajar en una sociedad como la nuestra. Encajaba perfectamente. El resto eran risas divertidas y est\u00fapidas de adolescentes incapaces de comprender lo que significaba matar a un hombre, una simple an\u00e9cdota si la v\u00edctima era guardia civil, polic\u00eda o simplemente, un puto espa\u00f1ol. Entonces uno perd\u00eda la condici\u00f3n de hombre y se convert\u00eda en un <em>txakurra,<\/em> en un perro, en un infrahumano que no merec\u00eda vivir. \u201cAlgo habr\u00e1 hecho\u201d. Pero la muerte no significaba lo mismo para todos. La vida de los <em>gudaris<\/em> era sagrada. Eterna. Los miembros de ETA que fallec\u00edan en enfrentamientos con la polic\u00eda merec\u00edan d\u00edas de paro para honrar su memoria, carteles que recordaban sus caras y sus nombres por todas las paredes, y un pebetero con llamas en mitad de cada plaza de cada pueblo. El pante\u00f3n de los h\u00e9roes se iba llenando de rostros que compon\u00edan un macabro mural de vidas ofrecidas como sacrificio ritual ante el altar de la Patria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda despu\u00e9s del asesinato de Ryan sorprend\u00ed a mi compa\u00f1era Bego\u00f1a llorando desconsolada en un pasillo de nuestro instituto. Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n porque era una chica rubia, de ojos azules, habladora, guap\u00edsima, una de esas chicas inalcanzables y nunca la hab\u00eda visto llorar. Y menos a escondidas. Me acerqu\u00e9 a ella y le pregunt\u00e9 qu\u00e9 le pasaba. Su respuesta me hel\u00f3 la sangre en las venas: \u201cVan a matar a mi padre\u201d. Me qued\u00e9 all\u00ed paralizado, mir\u00e1ndola, sin saber qu\u00e9 decir. Aquella chica, sentada en el suelo, se hab\u00eda convertido en un ovillo, tratando de ocultar sus l\u00e1grimas con las manos. Le pregunt\u00e9 por qu\u00e9 motivo alguien podr\u00eda querer asesinar a su padre. \u201cTrabaja en Lem\u00f3niz. Es ingeniero y van a matarle\u201d. No hac\u00edan falta m\u00e1s explicaciones. S\u00e9 que me acerqu\u00e9, pero no puedo recordar lo que dije, si es que alcanc\u00e9 a decir algo. Quiz\u00e1s no dije nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El asesinato de Ryan y las l\u00e1grimas desconsoladas de Bego\u00f1a cambiaron mi percepci\u00f3n sobre la violencia y el terrorismo. Nunca hab\u00eda estado a favor, pero comprend\u00ed entonces, con mis quince a\u00f1os, que ETA pod\u00eda matar a cualquiera y que no hab\u00eda motivo alguno que justificase el asesinato de un ser humano. A los pocos d\u00edas acud\u00ed a la manifestaci\u00f3n que se convoc\u00f3 en Bilbao para protestar por el crimen del ingeniero jefe de la central. Lo pens\u00e9 durante horas. Quer\u00eda expresar mi repulsa, pero tambi\u00e9n tem\u00eda que alg\u00fan conocido me reconociese entre aquella gente. Finalmente tom\u00e9 una decisi\u00f3n y llegu\u00e9 casi al final de la marcha. Fue la primera vez. Nadie m\u00e1s volver\u00eda a matar en mi nombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"&quot;http:\/\/www.arovite.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/LGDN-010.jpg\u201d\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-7307 size-large\" src=\"http:\/\/www.arovite.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/LGDN-010-684x1024.jpg\" width=\"684\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/www.arovite.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/LGDN-010-684x1024.jpg 684w, https:\/\/www.arovite.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/LGDN-010-200x300.jpg 200w, https:\/\/www.arovite.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/LGDN-010-768x1150.jpg 768w, https:\/\/www.arovite.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/LGDN-010.jpg 1474w\" sizes=\"auto, (max-width: 684px) 100vw, 684px\" \/><\/a> Manifestaci\u00f3n tras el asesinato de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ryan, ingeniero jefe de Lem\u00f3niz, Bilbao, febrero 1981<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero aquel asesinato me produjo otro desgarro interior. Buena parte de los j\u00f3venes de entonces nos identific\u00e1bamos con las reivindicaciones ecologistas y yo compart\u00eda el rechazo contra Lem\u00f3niz. No sab\u00edamos nada de la energ\u00eda nuclear, m\u00e1s all\u00e1 de un par de lugares comunes que serv\u00edan pare reforzar nuestro compromiso con aquella causa. No hac\u00eda falta mucho m\u00e1s. La oposici\u00f3n a la central era muy plural y anterior a la entrada de ETA en escena. Destacadas personalidades de la vida cultural, pol\u00edtica y social en el Pa\u00eds Vasco se hab\u00edan implicado en la lucha contra su construcci\u00f3n desde 1976. Las manifestaciones que se hab\u00edan organizado hasta entonces hab\u00edan sido multitudinarias, pero todo aquello salt\u00f3 en pedazos cuando el <em>Gran Hermano<\/em> entr\u00f3 en juego con el objetivo de aprovechar la coyuntura. No escuch\u00e9 demasiadas cr\u00edticas entre los grupos que se opon\u00edan a la construcci\u00f3n de la central. Las hubo, pero las previsibles por la trayectoria y las convicciones democr\u00e1ticas de las personas que las hicieron. El resto call\u00f3. O como mucho se desmarc\u00f3 t\u00edmidamente, sin estridencias, de la estrategia de ETA. Algunos destacados miembros del movimiento ecologista se encogieron de hombros, y contribuyeron a transferir la responsabilidad de aquella muerte a Iberduero y \u201cal Estado\u201d. Para mucha gente eran ellos los verdaderos culpables del crimen. Eran ellos quienes con su cerraz\u00f3n hab\u00edan obligado pr\u00e1cticamente a ETA, contra su voluntad, a cumplir con su amenaza. Un cl\u00e1sico. Yo no pod\u00eda comprender c\u00f3mo personas que defend\u00edan con tanta pasi\u00f3n la ecolog\u00eda y la vida frente al peligro nuclear pod\u00edan permanecer calladas frente a aquel asesinato. Recuerdo entonces, con dolor, c\u00f3mo me arranqu\u00e9 para siempre la chapa que llevaba en el pecho, con aquel sol tan risue\u00f1o y descarado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquellos fueron unos d\u00edas terribles. Poco despu\u00e9s del asesinato de Ryan el miembro de ETA militar Joseba Arregui muri\u00f3 en el Hospital Penitenciario de Carabanchel, tras sufrir terribles torturas en la Direcci\u00f3n General de Seguridad. Los actos de repulsa por aquella muerte inundaron el Pa\u00eds Vasco. Fue un hecho tremendo, un verdadero mazazo que contribuy\u00f3 en gran medida a desactivar la reacci\u00f3n ciudadana tras el asesinato del ingeniero jefe de la central nuclear de Lem\u00f3niz. Aquello fue un crimen y sirvi\u00f3 para dar m\u00e1s ox\u00edgeno a ETA y a quienes justificaban sus m\u00e9todos. Se convoc\u00f3 una nueva manifestaci\u00f3n. Podr\u00eda decir ahora que acud\u00ed tambi\u00e9n a ella para protestar por la muerte de Arregi, pero mentir\u00eda. No lo hice. Estaba horrorizado y totalmente en contra de la tortura y a pesar de ello no fui. Sab\u00eda perfectamente lo que iba a ocurrir, que Herri Batasuna utilizar\u00eda aquel suceso como argumento para justificar el terrorismo de ETA, no para defender los derechos humanos. Es lo que ocurri\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La central nuclear de Lem\u00f3niz termin\u00f3 por cerrarse poco despu\u00e9s. Muri\u00f3 antes de nacer. Un importante sector de la sociedad vasca vivi\u00f3 la paralizaci\u00f3n de la obra como una victoria del movimiento ecologista y antinuclear. La <em>izquierda patri\u00f3tica<\/em> lo celebr\u00f3 como una victoria frente a los tenebrosos poderes f\u00e1cticos que explotaban al pueblo vasco. Para m\u00ed fue una derrota del Estado de Derecho y, sobre todo, del movimiento ecologista, incapaz de desprenderse de la sombra protectora de ETA, el guardi\u00e1n de las esencias, la espada vengadora que llegaba donde no alcanzaban las movilizaciones. Diez a\u00f1os despu\u00e9s volver\u00eda a vivirlo del mismo modo, esta vez tras el vergonzoso cambio en el trazado de la autov\u00eda de Leizaran que decidieron dos partidos democr\u00e1ticos. Aquel episodio sigui\u00f3 demostrando que el terrorismo de ETA serv\u00eda para algo. Las amenazas, los sabotajes y la sombra de Lem\u00f3niz fueron muy efectivos, hasta dieron lugar a la formaci\u00f3n de una coordinadora que en muy poco tiempo, y visto el \u00e9xito de su <em>mediaci\u00f3n<\/em>, acab\u00f3 por convertirse en un \u201cmovimiento social por el di\u00e1logo y el acuerdo en Euskal Herria\u201d. Qu\u00e9 cosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La acci\u00f3n terrorista de ETA contra Lem\u00f3niz termin\u00f3 con la vida de cinco personas: Andr\u00e9s Guerra Pereda, Alberto Negro Viguera, \u00c1ngel Ba\u00f1os Espada, \u00c1ngel Pascual M\u00fagica y el propio Jos\u00e9 Mar\u00eda Ryan. En Renter\u00eda, en junio de 1982, Alberto Mu\u00f1agorri, un ni\u00f1o de diez a\u00f1os, result\u00f3 terriblemente mutilado al hacer explosi\u00f3n una bomba contra un almac\u00e9n de Iberduero. Al d\u00eda siguiente el ayuntamiento aprob\u00f3 en un pleno extraordinario una moci\u00f3n presentada por Herri Batasuna en la que se solicit\u00f3 la apertura de una investigaci\u00f3n para \u201caclarar la explosi\u00f3n del artefacto\u201d. En ella se denunciaba expresamente a la Polic\u00eda Nacional \u201cal desentenderse del hecho\u201d y a la empresa Iberduero, \u201cque demuestra su falta de escr\u00fapulos para llevar adelante su proyecto imperialista\u201d. En la manifestaci\u00f3n de repulsa que recorri\u00f3 las calles de Renter\u00eda miembros de la izquierda abertzale arrojaron monedas contra el grupo de personas que recorri\u00f3 las calles de la localidad guipuzcoana. Les escupieron, les apuntaron con el dedo simulando una pistola y les gritaron \u201cGora ETA militarra\u201d, \u201cPolic\u00eda, asesina\u201d y \u201cestos son, los chicos de Ros\u00f3n\u201d, en referencia a los miembros del PSE, del EPK y de Euskadiko Ezkerra que encabezaban la marcha. S\u00ed, en aquella \u00e9poca ocurr\u00edan estas cosas. No fueron un mal sue\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No s\u00e9 qu\u00e9 ocurri\u00f3 con Bego\u00f1a. Al curso siguiente perd\u00ed su pista. Afortunadamente no mataron a su padre, pero vivi\u00f3 con la amenaza de su asesinato durante mucho tiempo. No puedo hacerme a la idea de lo que signific\u00f3 aquello. Quiz\u00e1s se march\u00f3 con su familia o sigui\u00f3 ocultando la profesi\u00f3n de su padre como hizo otra mucha gente por entonces. Quiz\u00e1s se mimetiz\u00f3 con las mentiras para pasar desapercibida y evitar las miradas inc\u00f3modas, los silencios c\u00f3mplices o las pintadas acusadoras escritas con tiza en una pizarra. Nunca le cont\u00e9 a nadie que la vi llorando, desencajada, aquella ma\u00f1ana de febrero en el pasillo de nuestro instituto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces recuerdo aquellas cosas que publicaba nuestro a\u00f1orado Luciano Rinc\u00f3n, tan socarr\u00f3n y tan l\u00facido. \u201cHubo una \u00e9poca donde tuvimos miedo de decir que ten\u00edamos miedo\u201d. Y era cierto, confesar que se sent\u00eda temor a la organizaci\u00f3n terrorista pod\u00eda ser motivo suficiente para poner el foco de la banda y de su entorno sobre uno. Si no hab\u00edas hecho nada malo no ten\u00edas nada que temer de ETA, porque esta solo atacaba a quienes se lo merec\u00edan. Por esa raz\u00f3n, cuando uno escucha y lee ciertas cosas sobre la memoria reciente y sobre el comportamiento de la sociedad vasca yo solo puedo acordarme de aquella chavala rubia, acurrucada en el pasillo de un instituto, ocultando sus l\u00e1grimas y de todos aquellos que como ella hubieran agradecido unas palabras de \u00e1nimo de todos nosotros, un m\u00ednimo rasgo de humanidad en medio del horror. No lo tuvimos. Hicimos muy poco y nuestro silencio nos perseguir\u00e1 mientras nos quede memoria para recordarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #999999;\"><em>Jos\u00e9 Antonio P\u00e9rez P\u00e9rez es Doctor en Historia Contempor\u00e1nea por la Universidad del Pa\u00eds Vasco\/Euskal Herriko Unibertsitatea e investigador del Instituto Universitario de Historia Social Valent\u00edn de Foronda. En la actualidad dirige una proyecto de investigaci\u00f3n sobre historia y memoria del terrorismo en el Pa\u00eds Vasco. En 2013 edit\u00f3 <\/em>Construyendo memorias. Relatos hist\u00f3ricos para Euskadi despu\u00e9s del terrorismo<em>, y en 2015 <\/em>El peso de la identidad. Mitos y ritos de la historia vasca<em>.<br \/>\n<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Antonio P\u00e9rez P\u00e9rez \u201cVan a matar a mi padre\u201d. En todos estos a\u00f1os no he podido olvidar aquella frase. 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