{"id":8280,"date":"2017-05-08T18:08:49","date_gmt":"2017-05-08T18:08:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.arovite.com\/?p=8280\/"},"modified":"2017-05-08T18:18:14","modified_gmt":"2017-05-08T18:18:14","slug":"pantallazo-semibanal-de-nuestros-anos-huliganicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arovite.com\/en\/pantallazo-semibanal-de-nuestros-anos-huliganicos\/","title":{"rendered":"Pantallazo (semi)banal de nuestros a\u00f1os hulig\u00e1nicos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><strong>Jes\u00fas Casquete<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un incidente en Pamplona marc\u00f3 una muesca (una m\u00e1s) en mi inventario de vivencias al hilo de la violencia pol\u00edtica. Tuvo que ocurrir a la altura de la primavera o verano de 1995, lamento no atinar con mayor precisi\u00f3n, aunque tampoco tiene demasiada importancia porque bien podr\u00eda haber sucedido en cualquier momento, digamos que entre 1980 y 2011; o sea, desde que la edad me hizo posible enhebrar los recuerdos hasta la antesala del final de la pesadilla terrorista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00edamos coincidido al inicio del curso acad\u00e9mico 1993-1994 en la <em>New School for Social Research<\/em>, en Nueva York. Erwin acudi\u00f3 como alumno de intercambio en virtud de un convenio firmado con la <em>Freie Universtit\u00e4t<\/em> de Berl\u00edn, por un a\u00f1o, adscrito al departamento de sociolog\u00eda. A m\u00ed una beca predoctoral, gentileza del Ministerio de Educaci\u00f3n espa\u00f1ol, me permiti\u00f3 completar un programa de m\u00e1ster en ciencia pol\u00edtica, casi dos a\u00f1os de vida en el coraz\u00f3n de la gran manzana, a los que a\u00f1adir la redacci\u00f3n del trabajo de fin de master ya en mi escritorio de Bilbao.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estudiamos al mismo tiempo en la misma universidad, pero nunca coincidimos en las aulas. Donde trabamos una profunda amistad fue en las plantas 4\u00aa y 5\u00aa de la biblioteca de Washington Square. Fueron muchas horas de estudio codo con codo, de comidas en el Village, de sentadas en la plaza donde arranca la 5\u00aa Avenida, de entretejer complicidades, vaya. \u201cTienes que venir a Berl\u00edn\u201d, \u00e9l; \u201cp\u00e1sate por Bilbao\u201d, yo. Me tom\u00f3 la delantera. Un buen d\u00eda sac\u00f3 el dedo a una de esas autopistas que construyeron los nazis y, saltando de cami\u00f3n en cami\u00f3n, se plant\u00f3 en Bilbao.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Erwin sab\u00eda del Pa\u00eds Vasco lo mismo que cualquier ciudadano alem\u00e1n de aquellos a\u00f1os intelectualmente inquieto; poco y distorsionado. Se reun\u00eda una vez a la semana con un grupo de estudiantes de sociolog\u00eda en un bar de nombre \u201cEx\u201d en el distrito de Kreuzberg, de cuyas paredes (en concreto de las que conduc\u00edan al retrete) colgaban carteles de <em>Herri Batasuna<\/em> y de otras organizaciones sat\u00e9lites del entramado organizativo ultranacionalista. Lo \u201cvasco\u201d, pong\u00e1moslo as\u00ed, era un ingrediente m\u00e1s incrustado de forma inercial en la panoplia de causas de los sectores alemanes a la izquierda de la socialdemocracia, bien que con distancia creciente porque la ret\u00f3rica de la liberaci\u00f3n nacional envuelta en coche-bomba y tiro en la nuca cada vez era m\u00e1s indigesta y dif\u00edcil de justificar. La visi\u00f3n desde la distancia del fen\u00f3meno de la violencia con coartada pol\u00edtica en el Pa\u00eds Vasco ten\u00eda atolondrada a una parte de esa izquierda alemana que hac\u00eda banderas del medio ambiente, del feminismo, de la solidaridad internacional y del pacifismo. Por un lado, el nacionalismo radical vasco despertaba entre ellos una suerte de admiraci\u00f3n por un \u201cpueblo\u201d que luchaba por recuperar una identidad ancestralmente oprimida por Espa\u00f1a, porque f\u00edjate lo que machac\u00f3 Franco a los vascos, aunque el terrorismo ya era algo que les pon\u00eda en guardia, precisamente por la impronta pacifista del <em>milieu<\/em> alternativo alem\u00e1n, y porque su pa\u00eds tambi\u00e9n no hac\u00eda tantos a\u00f1os que acababa de dejar atr\u00e1s los peores momentos de su manifestaci\u00f3n terrorista aut\u00f3ctona, la Fracci\u00f3n del Ej\u00e9rcito Rojo (RAF). Pero, por otro lado, el hecho de que el nacionalismo independentista vasco revistiese su discurso de una p\u00e1tina revolucionaria que se\u00f1alaba la meta de la \u201cliberaci\u00f3n nacional\u201d les desconcertaba: \u00bfacaso no es un ox\u00edmoron hablar de un nacionalismo socialista? Cuando hablamos de alemanes \u2013para una amplia mayor\u00eda de ellos y no solo de izquierdas\u2013 el nacionalismo es la ideolog\u00eda que condujo a su pa\u00eds al episodio m\u00e1s ignominioso de la Historia, el Holocausto, la misma ideolog\u00eda que en nuestros d\u00edas alienta discursos y pr\u00e1cticas xen\u00f3fobas contra inmigrantes y refugiados y plantea el repliegue de la idea de Europa en aras de una supuesta salvaguarda y\/o recuperaci\u00f3n de las \u201cesencias nacionales\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la agenda del viaje de Erwin al Pa\u00eds Vasco figuraba disipar algunas de esas dudas; o sea, si la causa de la solidaridad con el jingo\u00edsmo vasco todav\u00eda ten\u00eda alg\u00fan sentido en el \u201cpaquete\u201d de la izquierda alemana. Repartimos nuestras visitas entre Bilbao, San Sebasti\u00e1n y Pamplona, ciudad en la que yo hab\u00eda vivido justo antes de trasladarme a Nueva York.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Precisamente en la capital navarra un s\u00e1bado por la noche asistimos en primera l\u00ednea a unos sucesos que eran el pan nuestro de cada d\u00eda en las calles del Pa\u00eds Vasco y de Navarra, igual que resultaban extempor\u00e1neos en cualquier sociedad democr\u00e1tica de nuestro entorno. Y es que en los aleda\u00f1os de la calle Jarauta, escenario habitual de la violencia ritual de fin de semana en la parte vieja pamplonesa, nos vimos atrapados en un episodio de <em>kale borroka<\/em>. Durante el tiempo que dur\u00f3 el frenes\u00ed violento conseguimos recluirnos en un bar, persiana semibajada, tensi\u00f3n ambiental masticable, bien que sobrellevada por todos los presentes con la naturalidad de quien est\u00e1 acostumbrado a pasar por esa tesitura, conoce los pormenores del gui\u00f3n y ha jugado a figurante involuntario veces incontables, aunque uno nunca pudiese estar seguro de tener bajo control las claves para salir indemne del lance. Transcurri\u00f3 un rato (\u00bfmedia hora, tal vez?) acogotados en el interior del bar con la m\u00fasica de las pelotas de goma y de algaradas como melod\u00eda de fondo, hasta que pudimos retomar nuestra noche o, siendo m\u00e1s precisos, ponerle punto final. No fueron disturbios especialmente rese\u00f1ables, ni tampoco tuvieron (salvadas sean mis lagunas recordatorias) ninguna consecuencia m\u00e1s all\u00e1 de alguna que otra detenci\u00f3n; me consta porque la hermana de uno de los detenidos compart\u00eda cobijo con nosotros. Todo fue normal, demasiado normal, esa naturalidad que a veces enmarca la patolog\u00eda. Normal para m\u00ed, claro; Erwin flip\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En realidad no se trat\u00f3 de una vivencia singular que marcase un punto de inflexi\u00f3n en mi biograf\u00eda. M\u00e1s bien fue un episodio banal cotidiano, nada que no hubiese experimentado de forma en infinidad de ocasiones cualquier persona del Pa\u00eds Vasco-navarro que viviese en aquellas d\u00e9cadas hulig\u00e1nicas en los que la violencia se ense\u00f1ore\u00f3 de nuestra sociedad, acogot\u00f3 nuestras vidas y puso a prueba el calibre moral de nuestro tejido social. Lo especial del caso fue que la compart\u00ed con alguien que la vivi\u00f3 como algo extraordinario, y que me correspondi\u00f3 intentar explicarle el espect\u00e1culo que acab\u00e1bamos de presenciar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ignoro si mis explicaciones entonces le resultaron a Erwin lo suficientemente esclarecedoras; siempre podr\u00e9 arg\u00fcir en mi descargo la coartada del idioma. Porque, \u00bfc\u00f3mo explicar algo que yo tampoco alcanzaba a comprender? Lo que s\u00ed s\u00e9 es que desde entonces el huliganismo pol\u00edtico ha figurado en el frontispicio de mis inquietudes intelectuales, y humanas, hasta hoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P.S.: El \u201cEx\u201d no tard\u00f3 en cambiar de arrendatarios, de nombre\u2026 y de decoraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #999999;\"><em>Jes\u00fas Casquete es doctor en Sociolog\u00eda y profesor titular de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Pol\u00edticos en la Universidad del Pa\u00eds Vasco\/Euskal Herriko Unibertsitatea. Tambi\u00e9n es fellow del Centro de Investigaci\u00f3n sobre Antisemitismo en Berl\u00edn. Su \u00faltimo libro es <\/em>Nazis a pie de calle: una historia de las SA en la Rep\u00fablica de Weimar<em> (Alianza, 2017). Tambi\u00e9n es autor de <\/em>En el nombre de Euskal Herria. La religi\u00f3n pol\u00edtica del nacionalismo vasco radical<em> (Tecnos, 2009).<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas Casquete Un incidente en Pamplona marc\u00f3 una muesca (una m\u00e1s) en mi inventario de vivencias al hilo de la violencia pol\u00edtica. 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